😇 San Marón y los Maronitas
San Marón (también conocido como San Maro) fue un sacerdote y ermitaño sirio del siglo IV y principios del V, que vivió en la región de Apamea.
Estilo de Vida: Se le conoce por su vida de ascetismo extremo, viviendo al aire libre en la cima de una colina y ganando una gran reputación de santidad y sanación.
Influencia: Después de su muerte alrededor del año 410, sus discípulos se agruparon y fundaron un monasterio conocido como Beth-Maro (Casa de Marón), sentando las bases de una nueva tradición espiritual.
Los Maronitas: El grupo de monjes y laicos que siguieron las enseñanzas de San Marón se convirtieron en los maronitas. Con el tiempo, se desarrollaron como una comunidad religiosa y étnica distinta, que se refugió en las montañas del Líbano y estableció su propia jerarquía eclesiástica, dando origen a la Iglesia Maronita (una de las Iglesias Católicas Orientales, en plena comunión con el Papa de Roma, pero con sus propias tradiciones litúrgicas y disciplina).
❓ ¿Pudieron los Maronitas Haber Adoptado el Monotelismo?
Sí, la Iglesia Maronita fue históricamente acusada de haber adoptado y sostenido la doctrina del Monotelismo durante un tiempo.
Contexto Histórico: El Monotelismo surgió como un intento de compromiso para unir a las iglesias calcedonianas (ortodoxas) con los monofisitas (que solo creían en una naturaleza en Cristo), un cisma que debilitaba al Imperio Bizantino en el siglo VII. La Iglesia Maronita se encontraba en el corazón de esta región.
La Acusación: Los opositores de los maronitas los acusaron de ser monotelitas, especialmente después de que el Sexto Concilio Ecuménico (Constantinopla III, 680-681) condenara el monotelismo.
La Posición Maronita: La Iglesia Maronita, sin embargo, afirma que nunca fue oficialmente monotelita y que cualquier adhesión a la doctrina por parte de algunos de sus miembros fue pasajera. Afirman que su comunión con Roma, que se formalizó plenamente más tarde (aunque siempre la han reclamado), demuestra su ortodoxia. La Iglesia Maronita rechaza el monotelismo hoy y está en plena comunión con la Iglesia Católica Romana.
📜 Monotelismo: Definición y Condena
¿Qué es el Monotelismo?
El término Monotelismo proviene del griego monos (uno, único) y thelēma (voluntad). Es una doctrina cristológica propuesta en el siglo VII.
El Monotelismo sostiene que Jesucristo, a pesar de poseer dos naturalezas (la divina y la humana) completas e inconfundibles, tenía una sola operación o voluntad divina-humana (mia thelēsis).
Es decir, esta enseñanza buscaba conciliar la doctrina ortodoxa de las dos naturalezas de Cristo (establecida en Calcedonia) con la insistencia monofisita en la unidad de la acción de Cristo, proponiendo que la voluntad humana de Jesús estaba completamente subordinada y unificada con su voluntad divina, actuando como una única voluntad.
¿Por Qué se Considera Herejía?
El monotelismo fue formalmente condenado como herejía en el Tercer Concilio de Constantinopla (680-681 d.C.). Se considera herético porque:
Niega la Plena Humanidad de Cristo: Si Cristo solo tiene una voluntad (divina), entonces su naturaleza humana no es completa. Para que Jesús sea verdaderamente hombre, debe poseer una voluntad humana completa, libre y operativa, aunque siempre en perfecta obediencia a la voluntad divina.
Destruye el Modelo de Salvación: El sufrimiento de Jesús en Getsemaní, donde dice: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42), no tendría sentido si solo tuviera una voluntad. La tradición afirma que fue el libre albedrío humano de Jesús el que aceptó la voluntad divina, lo que es esencial para el sacrificio y la redención humana.
¿Cuál es la Versión Contrapuesta (Ortodoxa)?
La doctrina ortodoxa (la sostenida por la Iglesia Católica, las Iglesias Ortodoxas Orientales y las Iglesias Protestantes principales) es el Ditelismo (del griego di- o dyo, que significa dos).
El Ditelismo afirma que Jesucristo, al tener dos naturalezas (divina y humana), posee también dos operaciones y dos voluntades: una divina y una humana.
Ambas voluntades están en perfecta armonía y nunca en conflicto. La voluntad humana de Cristo está perfectamente sometida y unida a la voluntad divina, pero sigue siendo una voluntad distinta, esencial para su completa humanidad.
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